Un estudiante "promedio" va la escuela pasa sus materias; las sufre un poco y se gradua. No destaca, no hace un extra. No importa si estudies en Stanford, Harvard o la Universidad Técnica #116 de tu país. Ser de 'x' o 'y' lugar no hace diferencia.
Una computadora de 200 euros con conexión a internet y disciplina es lo único que necesitas para armarte un futuro.